Tanatología. RECONOCIMIENTO, INTERÉS Y RESPETO PARA NUESTROS NIÑOS Imprimir
jueves 29 de octubre de 2009 01:17

Es cuando somos niños, y al calor de nuestras relaciones más cercanas, que se edifican las estructuras de sostén de ésta construcción. Después, cuando crecemos un poco, vamos a ampliar, decorar, rediseñar este espacio interno con lo que nos brindan todas las personas con las que nos relacionamos, siempre y cuando sea posible integrar lo que los otros nos ofrecen en lo que somos.

Siguiendo esta analogía; si vivo en una casa de cristal será difícil que habite un elefante, si mi casa es muy pequeña, pocas cosas nuevas podrán entrar, si es obscura, probablemente no sepa como está constituida ni que es mío y que no, si dejo muchos lugares desabitados, pueden poblarse de elementos que yo no deseé.

Cuando hablamos de valores en los niños, el ejemplo anterior puede orientarnos mucho. Un valor es una cualidad en la psique que nos ayuda a organizarnos pues posee intrínsecamente un referente de lo humano. Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan la manera de ser, orientan la conducta e involucran nuestros sentimientos y emociones.

Así que si existen valores arraigados a manera de fuertes estructuras en el niño, si de forma constante ha podido edificar suficientes experiencias de confianza, aceptación y respeto, difícilmente sucumbirá a lastimar a otros o dejarse abusar. Casi siempre los padres brindan estas ideas a sus hijos como valores abstractos, pues estamos de acuerdo como adultos que proceder éticamente es correcto, desafortunadamente no pueden siempre dichos conceptos llevarse a cabo en la práctica. Y desgraciadamente, aunque mostremos en lo externo nuestra mejor faceta, es usual ser intolerantes, exigentes o violentos con los más cercanos a nosotros.

Tampoco los adultos tenemos una casa interna construida con materiales que resistan las tormentas de injusticia y dolor que vivimos día a día.

Si la constante de hoy en la relación con algún niño cercano a ti es la prisa, el castigo, el juicio, el abandono, recuerda que dentro de él se está creando todo un universo del cual tú eres parte.
Asustarse no ayuda, auto recriminarse tampoco. Solo observa, reconoce y acepta tus propias carencias y dolor, los cuales son generalmente los detonantes de conductas hirientes; eso sin duda te pondrá más cerca de lo que deseas pues habrás incluido la semilla del reconocimiento, interés y respeto por ti mismo, la cual es sin duda el mejor lugar para cimentar los valores.

Lic. Brenda Ponce
Psicóloga Infantil
Centro Integral de Atención Tanatológica
Tel: 55-54-56-38
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www.atenciontanatologica.org
Ultima actualización ( jueves 29 de octubre de 2009 01:21 )